Ya ha pasado un tiempito desde que la pandemia solo permitía hacer clases online. Recuerdo estar preparando clases💻 y que otras profesoras me informaran de que a bastantes estudiantes les resultaba difícil imaginar que hubiera algún futuro profesional 📛porque el presente era una rutina incierta y opaca a afrontar con estoicidad😶, angustia😨 o resignación😫.
Recuerdo preguntándome cómo podía contribuir a despertar la motivación 🎈🤸♀️por el aprendizaje en esa situación. De fondo tenía música que no escuchaba🎵🎶, pero sin la cual me cuesta concentrarme. Casi sin quererlo, tal vez porque no encontraba respuestas, preste atención a la canción que sonaba en ese instante. La melodía me relajó a la tercera nota, así que me rendí a ella y su vídeo. Se trataba de Bruce Springsteen y de ‘Waitin’ on a sunny day’. Descubrí cinco minutos de plenitud que me hipnotizaron🥰🥰. Tod@s estaban dando lo mejor de sí mism@s, con esa sonrisa que sale sin pretenderlo cuando disfrutas del momento😊😊. La puse de nuevo, esta vez procurando entender la letra, y me quedé enganchada en esta frase: ‘I’m waitin’ on a sunny day, gonna chase the clouds away’. No puede querer decir que espera de forma pasiva la llegada de días mejores – me dije – , porque también afirma que va a ahuyentar a las nubes. No, significa que tiene la esperanza de que lleguen días mejores y que por eso va a luchar por conseguir ver el sol ☁🌧💪💪🏽☀.
Me retrotraje a aquel viaje en avión ✈en el que despegamos con unos nubarrones ⛈⛈⛈y un viento 🌪que por unos cortos larguísimos minutos nos sacudió el cuerpo y casi cortó la respiración. Parecía que aquello no se acababa nunca, pero lo hizo, y dio paso al cielo más azul 🌅🌅 y al más deslumbrante sol de mañana☀☀. No importa cuántas nubes haya y cuan cargadas de tormenta estén – pensé -, de lo que se trata es de encontrar el modo de disiparlas, porque el sol siempre sigue ahí🌞. Enlacé este pensamiento con la canción, la canción con mi pregunta y me di cuenta de que ya tenía respuesta🎯🎯.
Llegó el primer día de clase y empecé la sesión invitando a ver el vídeo y a reflexionar sobre dos cuestiones: ¿los momentos perfectos necesitan circunstancias perfectas? ¿Esperamos que lleguen días mejores o actuamos para ahuyentar las nubes? Sin preguntarlo, también me interrogué sobre qué es un momento perfecto. No sé si conseguí despertar motivación para el aprendizaje, pero quiero creer que por lo menos logré algo parecido a un buen inicio de curso.
El poder de esta experiencia
Me doy cuenta de que…
- Esperar a que las cosas pasen es lo contrario a la esperanza por que las cosas pasen. Lo primero invita a quedarse quieto; lo segundo a actuar.
- Que no veamos dónde está la solución no significa que ésta no exista.
- El momento perfecto no es el que preparas con gran anticipación, ni aquel en el que todos los astros se han alineado para que algo suceda, sino el que vives de forma consciente.
Valoro…
- La capacidad y la valentía que tenemos las personas para seguir caminando cuando solo podemos hacerlo a ciegas, aunque a veces sea sin convicción, a pesar de que cada paso duela.
- El poder que tiene la música: relaja, anima, hace reflexionar, hace disfrutar… A veces, cuando todo falla, queda la música y su verdad, que es la de aquel que la escucha.
Encuentro inspiración en…
- Personas como Bruce Springsteen, quienes a través de su profesión, en este caso la música, transforman sus experiencias y su modo de afrontarlas en herramientas para que los demás encontremos desde una solución a nuestros problemas a un pequeño momento de alegría o de paz.
Continuo
- Parándome de vez en cuando ante canciones que me enseñan sobre mí misma o el mundo, y que descubro después de haber escuchado mil veces. La última ha sido The flood, de Take That.
