Lee Historias que unen

¡Disfruta, inspírate, coge fuerza!
El reconocimiento pertenece a la persona que está en la arena, cuyo rostro está manchado por el polvo y el sudor, aquella que se esfuerza valientemente. La que yerra, la que se queda corta una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin defecto, pero que se afana de verdad; la que conoce los grandes entusiasmos, la que se agota en una causa digna. Quien en el mejor de los casos conoce al final el triunfo de los grandes logros y quien en el peor de los casos, si falla lo hace intentándolo todo, de modo que su lugar nunca estará entre quienes no conocen la victoria ni la derrota.
T. Rooselvelt
Las historias que compartimos muestran que tod@s somos, en alguna esfera de nuestra vida, es@s héroes y heroínas de las que habló Roosevelt y, por lo tanto, tod@s merecemos reconocimiento.
Los ojos de Estrella
“Estrella se puso a dos patas y apoyó las delanteras en su rodilla, mirándole mientras lamía sus manos para expresar que estaba con él, que era consciente de su desesperación”.
Escrita a partir de las experiencias compartidas por Yrene Martínez Roca. Clica aquí para leer la historia (en catalán).
Brave
“Quiero protegerme, lo que no quiere decir cerrarme a los otros, sino estar por delante de ellos sin que la puta sociedad patriarcal me vuelva a morder los pensamientos con la mentira de que eso es ser egoista y de que las mujeres están para sacrificarse por el bien de todo el mundo menos el de ellas mismas. ¡Y una mierda! Quiero decirme que soy la primera y quererme tanto a mi misma como deseaba ser amada por los dos hombres con quien me casé. Quiero gritar a los cuatro vientos que he encontrado el cielo en la tierra, y que el cielo soy yo”.
Escrita a partir de las experiencias compartidas por Olivia Clica aquí para leer la historia (en catalán)
